ENTREVISTAS

Volver a la lista

EL NACIMIENTO DE UNA POLÍTICA SUDAMERICANA

Enviar por correo electrónico

  • Ingreso inválido

    Separá cada destinatario (hasta 5) con punto y coma.
    Ej: nombre1@mail.com.ar;nombre2@mail.com.ar

  • Ingreso inválido

* Los campos "Destinatarios" y "Tu e-mail" son obligatorios.

La página se envió con éxito a braian@grupomono.com

 

Charla con Alberto Methol Ferré (I)

Consolidar el frente hispanoparlante de América del Sur para generar una alianza equitativa con Brasil.

Alberto Methol Ferré opinó que los países hispanoparlantes de América del Sur deben acercarse a la Argentina para generar una alianza estratégica equitativa con Brasil, en el marco de una realidad que va más allá del Mercosur, para alcanzar el sub continente sudamericano. Metol ejerce actualmente la docencia en la Universidad de Montevideo (Historia del siglo XX) y en la Universidad Católica (Historia de América Latina). Ofrecemos, a continuación, un extracto de la primera parte de una charla mantenida por Methol con “La Democracia”, que completaremos en sucesivas ediciones de nuestro semanario.

En Uruguay, con el Mercosur, inicia una nueva época histórica totalmente diferente. La época anterior fue la consolidación del Uruguay en su casa – Herrera decía: “cada uno en su casa” – después de la guerra de la Triple Alianza, Argentina queda en su casa, Brasil en su casa, Uruguay en su casa, y todos, especialmente el Río de la Plata, se dirigen transoceánicamente, hacia Europa Occidental. O sea, Italia, España, Francia, Bélgica, Alemania y principalmente Inglaterra.

Nuestros países se estructuran olvidándose, en cierto sentido, de su vecindad, con la que disminuyen los vínculos anteriores, y se concentran en el desarrollo hacia fuera. Esa época entró en crisis definitiva desde los años 50, (y generó tupamarismo, dictadura militar, anarquía, etc.) cuando el Uruguay perdió el asidero anterior transoceánico, porque se había quedado sin la seguridad de su mercado tradicional, al encerrarse Europa en sí misma, especialmente para los productos agropecuarios, sin encontrar un mercado sustituto.

En ese período hay perturbación, emigración, violencia, subversión, dictadura, todo eso tan penoso que todos los uruguayos vivimos desde aproximadamente 1952 hasta 1984. Cuando se rehace la democracia se da un fenómeno muy importante, no elegido por el Uruguay, que es el acercamiento entre Argentina y Brasil intentando encontrar apoyaturas mutuas para un desarrollo común. Comienza con Alfonsín y Sarney, que de algún modo retoman el planteo básico, originario de Perón y Vargas de los años 50, e intentan proyectar un política de intercambios recíprocos en todos los órdenes. Se reafirma, en el 90, con Menem y Collor, que deciden hacer un mercado común en un proceso de rebajas tarifarias. Eso desencadena que el Uruguay le parezca oportuno ingresar, invitando también a Paraguay, lo que es aceptado por Brasil y Argentina. Se forma entonces el Mercosur. Es un poco el renacimiento de la frontera americana como sustitutiva de la oceánica.

Antes, para nosotros, solo existía la frontera oceánica. Tanto, que nos sentíamos una excepción con respecto a nuestros hermanos americanos. Nos sentíamos europeos. El Mercosur inicia un reencuentro con nuestra vecindad americana.

Esto implica para el Uruguay una gran revolución cultural, que no la va a hacer en cinco años. El país tiene que repensar hábitos, costumbres, modos de ver y de entender, que aprendió durante más de un siglo. Entonces, aunque aquella inserción ya se terminó, sin embargo sobrevive toda una superestructura cultural en la que nos hemos educado. Hoy tenemos que reorientar nuestra mirada a la lógica, no solamente mundial, oceánica, sino también americana, a lo que no estábamos acostumbrados sino retóricamente. Ahora debe ser retórica y prácticamente.

Me parece que en el Mercosur, el Uruguay es un pequeño país cuyo desarrollo está fundado, esencialmente, en la capacidad que tenga de impulsar al máximo su agroindustria, con la mayor cantidad posible de valor agregado. Por ejemplo, en la madera estamos en los rolos. Como es una materia prima nueva en el país, no hay una cultura de la madera. Pero, seguramente, en pocos años tendremos agroindustria y no nos limitaremos a la exportación de rolos.

El Uruguay tiene una cantidad de potencialidades y necesita seguridad en el mercado externo. Que no sea un mercado aleatorio, sino estable. Y el mejor mercado posible es el de la integración. Porque convierte al mercado regional de la integración en un mercado interno compartido. Eso dará tranquilidad a la inversión y nos permitirá tener una mirada más amplia que la del pequeño Uruguay.

Cuando éramos oceánicos, los comerciantes eran generalmente representantes ingleses, franceses, alemanes, no uruguayos. Nosotros teníamos comerciantes solo para almacenes generales, es decir para el mercado interno. No tuvimos ni barcos, ni comerciantes mundiales. Tampoco tenemos producciones tan diversificadas como para hacer un marketing mundial. Podemos hacer un marketing con cinco, seis, diez países como máximo. El marketing mundial nos costaría mucho más caro que todo lo que producimos. De manera que hay que ponerle límites a toda esa retórica de “abiertos al mundo absolutamente”, porque eso es macaneo libre.

Tenemos que saber que nuestras posibilidades son limitadas. Pero el Mercosur, además de redistribuir la vecindad, va mucho más allá. Nos hace ingresar en un fenómeno nuevo: la política sudamericana. El Uruguay, como nación, nunca la había experimentado.

Política sudamericana hubo en el momento de la independencia del Imperio Español, con Bolívar, San Martín, Artigas. Ellos tuvieron políticas que no se limitaban a sus comarcas originarias, sino que abarcaban perspectivas mucho más amplias.

Durante la independencia, cada ciudad importante acotó su “hinterland”, su comarca, y formó un estado. Diez estados en América del Sur u otros diez en América Central y las Antillas. Cada uno quedó mirando hacia fuera, hacia la política mundial de Europa, - como espectador, no como protagonista - , y a espaldas de la vecindad. En realidad, la política exterior eran líos domésticos de las fronteras. Sólo había conflictos de frontera. Ecuador con Perú, Argentina con Chile, y nosotros con Argentina por los límites del Río de la Plata, del Río Uruguay o con Brasil por la Laguna Merín. No existía política sudamericana. Solo había roces vecinales.

Las cosas cambian con el Mercosur. Comienza una política de integración económica que tarde o temprano se extiende a todo lo demás. Esa es la lógica que se desata. El intercambio económico genera la preocupación del desarrollo cultural e intelectual para mejorar la productividad. La ciencia y la tecnología empiezan a involucrar a todos los niveles de la vida, inevitablemente, para tener economías eficaces. Implica todo: la política, la cultura, la educación, la sociedad y sus núcleos, etc.

En este proceso, el Uruguay no solo puede mirar a Brasil y Argentina, sino que tiene que mirar a América del Sur. Veamos por qué.

La vecindad de Brasil son todos los países hispanoparlantes de América del Sur. Por eso Brasil quiere hacer, no solamente el Mercosur, sino el Amercosur, con toda su vecindad hispanoparlante, incluido el grupo andino, que es lo que le faltaría para ensamblar el conjunto. Esa es una política firme de Brasil desde que empezó el Mercosur. En este sentido ha abierto camino con los acuerdos preferenciales con el Pacto Andino, multiplicando enormemente la cantidad de productos de libre intercambio.

De manera que Brasil, no sólo es el país más importante de Sud América sino que ya ha comenzado en la práctica a desarrollar una política sudamericana. Eso nos obliga a nosotros, que solamente teníamos una política para la cuenca del Plata, a tener también una política sudamericana.

Esto nos lleva al punto central. El eje del Mercosur es la alianza estratégica de los dos países más grandes y poderosos: Brasil y Argentina. Con sus fronteras (Uruguay y Paraguay) y el agregado de Chile y Bolivia como asociados. Argentina es el epicentro hispanoparlante. Pero Argentina es el 28 por ciento del PBI del Mercosur y Brasil es el 62.8 por ciento. Uruguay es el 1.7, Paraguay  0.7, Chile 6.1 y Bolivia 0.7 por ciento. O sea, que los cinco países hispanoparlantes del Mercosur superan apenas la mitad del potencias brasileño. La regla, entonces, es que para que esa alianza estratégica entre los dos grandes sea lo más equitativa posible, los demás debemos estar un poco más cerca de Argentina que de Brasil. Con la condición de que Argentina sepa oírnos y que hay reciprocidad básica.

Argentina no está en condiciones de hacer política solitaria frente a Brasil. Nos necesita y la necesitamos. Pero no para ir contra Brasil, sino para crear las condiciones de la fraternidad. Un enano permanente termina por no poder ser fraterno, porque le gigante un buen día, hasta por distracción, lo aplasta. Hay que tener cierta entidad para dar y obtener la fraternidad.

Retoma vigencia el viejo consejo del Dr. Luis Alberto de Herrera sobre la política del Uruguay con los vecinos, que me contó Haedo. El Uruguay debe estar siempre en el punto medio entre Itamaraty y el Palacio San Martín. Pero el punto medio está más cerca del Palacio San Martín que de Itamaraty. Herrera tomaba en cuenta que había una asimetría geopolítica y de poder entre ambos puntos. Geopolítica, porque Uruguay afectaba los centros básicos de la Argentina. Sus comunicaciones, de Buenos Aires, de Rosario, de Córdoba. En cambio no afectaba ningún centro vital de Brasil.

Argentina es la frontera necesaria de Brasil con el mundo hispanoparlante de América del Sur. Si por el peso del poder, no con intención imperial, se disminuye a la Argentina en su relación con Brasil, eso nos disminuye fatalmente. Si se le quiebra el espinazo a Argentina y pasa a ser una dependencia de Brasil, dependientes seremos todos. Nadie puede subsanar eso.

Que quede claro que no se trata de ningún enfrentamiento con Brasil. Todo lo contrario. Es crear las condiciones para la fraternidad, las condiciones de la igualdad. Porque todo el mundo hispanoamericano de América del Sur es equivalente en extensión, en población, en recursos, al Brasil. Hay que generar las dos mitades. Y eso es responsabilidad de la conciencia de nuestros países que aún ni se lo plantean porque siguen con el arrastre de la vecindad, pensando en chiquito.

Uruguay se educó pensando transoceánicamente en el mundo. Eso es relativamente superfluo. Es mucho más importante que empiece a pensar en el Mercosur sudamericano, porque estamos asistiendo al nacimiento de la política en América del Sur.

Charla con Alberto Methol Ferré (II)

“El Mercosur es camino a un Estado continental de América del Sur”

En la primera parte de la charla del profesor Alberto Methol Ferré con “La Democracia”, (publicada en el número anterior) destacó la importancia de los países hispanoparlantes de América del Sur, para lograr la integración equilibrada y equitativa con Brasil. En la segunda parte, Methol elaboró la teoría de que la historia desembocará en la creación de los Estados Unidos de América del Sur, como forma de alternar entre las potencias continentales.

En la edad moderna hubo un invento estatal extraordinario, que fue la Unión Federal creada por los Estados Unidos en su Constitución de 1787. Allí se armonizó la libertad de cada uno de los Estados, que por primera vez se reunían, con la existencia de un Estado central que tenía facultades específicas en dos o tres puntos y no abarcaba el conjunto de las potestades de los distintos Estados que estaban representados.

A tal punto, tan amplio era ese invento de la unidad y la multiplicidad, de la autonomía y la unión, que se mantuvieron interpretaciones que acentuaban más lo confederal que lo federal. Y entonces, los Estados del Sur dijeron que no había organismos por encima de los Estados confederados, como sería el gobierno federal, y que todo debía estar sujeto al consenso específico, en cada caso, de los Estados confederados.

Esa diferencia resolvió, allá por 1861 – 1865, por medio de una guerra civil, al fin de la cual se implantó definitivamente la interpretación federal.

Me parece que el Mercosur nos lleva, en su lógica, primero a formas de Estado confederal. Y finalmente, es muy posible que culmine en un Estado federal con la participación de Brasil y de todos los Estados hispanoparlantes de América del Sur. Los cinco Estados hispanoparlantes más importantes son Argentina, Colombia, Venezuela, Chile y Perú, más los Estados pequeños, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador. En total, cuatro países chicos, cinco medianos y uno grande que es equivalente a los otros nueve sumados. Como dijimos antes, hay que generar esa equivalencia para facilitar la fraternidad, es decir, el intercambio sin temor en la mayor igualdad posible.

Entonces, reitero, me parece el Mercosur nos lleva primero a formas de Estado confederal, y posiblemente culmine en un Estado federal de América del Sur, lo que a mi no me asusta porque yo me he educado en la tradición de José Artigas que pensó que la Liga Federal era lo pertinente para lo que sería el Cono Sur hispanoparlante. Y hoy, con los medios de comunicación, para mí es perfectamente posible para la América del Sur Iberoamericana en su conjunto.

Eso no es meramente por ser un enano con aspiraciones de participación en un gran cuerpo de una misma cultura y de un mismo origen – portugués y castellanos tenemos origen en común – sino que es cumplir lo que significa la integración y el regionalismo. Nadie se toma en serio esas palabras. Hay que tomarlas en serio para saber hacia dónde se va. Y yo digo: en el barco que estamos, sepánlo con claridad, vamos hacia un Estado confederado y finalmente, si se puede, un Estado Federal. Ese es el final de esta historia si tiene buen final. Si tiene mal final seremos una diáspora de nada, sin importancia.

Creo que eso es lo que marca el mundo contemporáneo. En el siglo XXI va a haber, como todo lo indica, grandes Estados continentales. El número uno es Estados Unidos. El número dos sería hoy un Estado confederado como ya lo es la Unión Europea, con moneda común, Banco Central común, etc. Ya tiene hasta elementos federales. Rusia, si se recupera. La China que ya tiene Producto Bruto interno superior a Japón y que todos los analistas políticos dicen que en treinta años más es el otro poder mundial ante los Estados Unidos.

Creo, como dice mi querido amigo brasileño Hélio Jaguaribe, que hay que evitar que en treinta o cuarenta años, el mundo contemporáneo desemboque en una nueva bipolaridad Estados Unidos –China. Sería repetir la bipolaridad Unión Soviética – Estados Unidos del siglo XX, en peores condiciones, porque las armas de autodestrucción terrestre son infinitas.

Sería mucho más lógico encaminarnos hacia un concierto de potencias, una pluralidad. Decía Santo Tomás: “binarius, numerus infaminis”, (dos, número infame). No deja salir conflicto hacia ninguna otra forma sino que queda encerrado y circulando incesantemente en el dúo perverso. Entonces es importante la gestación de un gran concierto mundial en los primeros treinta años del siglo XXI.

América del Sur puede ser uno de esos Estados continentales, unidos sus países por una común raíz cultural, por una eficacia económica común, sostenido por un gran mercado interno y que podamos ser alguien un coro perpetuo de la historia, comentadores, no más protagonistas.

Creo que el Mercosur es caminar a un Estado continental de América del Sur, unos Estados Unidos de América del Sur y que eso es camino hacia un concierto mundial que asegure las condiciones de pluralidad, de la paz y de la libertad, nos evite caer en el juego perverso de las bipolaridades absolutas en términos mundiales. 

Volver a la lista

Buscador en el sitio

Indicando palabras claves el buscador ordenará el material contenido en el sitio según la frecuencia en la aparición de la misma.

ALBERTO METHOL FERRÉ

ALBERTO METHOL FERRÉ

Biografía

Colabore!

Sugerencias, consultas, comentarios, envío de material nuevo.

Ver más

Este sitio reúne la producción intelectual de Alberto Methol Ferré. El material está clasificado bajo los siguientes ítems: Libros, Artículos, Conferencias, Cuadernos, Seminarios, Prólogos, Entrevistas, Artículos sobre Methol Ferré. Todo el material está disponible gratuitamente. Quien disponga de material que no se encuentre presente en el sitio puede colaborar a completarlo enviándolo al e-mail de contacto.