ENTREVISTAS

Volver a la lista

ELECCIONES, TRIPARTIDISMO Y BIPOLARIDAD

Enviar por correo electrónico

  • Ingreso inválido

    Separá cada destinatario (hasta 5) con punto y coma.
    Ej: nombre1@mail.com.ar;nombre2@mail.com.ar

  • Ingreso inválido

* Los campos "Destinatarios" y "Tu e-mail" son obligatorios.

La página se envió con éxito a braian@grupomono.com

-La pasada elección marcó una paridad de fuerzas sorprendente, a tal punto que ya se habla del nuevo tri-partidismo ¿Qué reflexiones le merecen estos acontecimientos?

-Efectivamente, el hecho más ostensible es la total paridad de tres grandes partidos, por esto se habla de la ruptura definitiva del bipartidismo. Esto puede ser interpretado de distintas formas. Mi óptica sobre este punto tiene algunas suposiciones que sería largo explicar. Mi suposición fundamental es que toda sociedad, en términos políticos, se constituye regularmente en una bipolaridad, que hegemoniza sobre los otros fragmentos políticos de la sociedad, que son atraídos por uno u otro polo. Eso el funcionamiento normal de una sociedad. Por ejemplo en Italia, hubo una bipolaridad en la pos- guerra del 45 que se instauró entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista. Eso se mantuvo hasta la caída del muro de Berlín; esa bipolaridad se ha roto, y llevó, por diferentes vías al cambio de naturaleza del PC y a la autofagocitación de la DC. Y hoy nadie sabe en Italia, hacia dónde va el actual sistema de partidos, están en una típica época de transición. Se podría apelar a numerosos otros ejemplos. No es que la bipolaridad sea incompatible con múltiples partidos,  pero necesita siempre, dos polos políticos hegemónicos, que generalmente se encarnan en dos grandes partidos básicos.

-¿Cómo explicaría entonces, esa bipolaridad rectora, en nuestro tripartidismo? ¿Van a actuar dos partidos, contra un tercero?

-No es así. Pienso que el tripartidismo uruguayo se vincula a los cambios estructurales de la propia sociedad uruguaya. Hubo un bipartidismo, no me atrevería a llamarles propiamente partidos a blancos y colorados, tal como se constituyen en el siglo XIX, porque son más bien como dos líneas entrelazadas de un singular conflicto entre la sociedad hispanocriolla originaria y las formas de la modernización que nos llegaban bajo esquemas anglofranceses. Eso se refractó en el Uruguay generando los dos polos: blanco y colorado. Estrictamente no forman los partidos modernos. El Uruguay estaba formándose, en la era incierta de la descomposición del orden del antiguo Imperio español, y de la formación de las repúblicas, hay un gran interregno. Entre el orden del Imperio Español que dura hasta 1808, viene un interregno que en el fondo dura hasta 1870, con el fin de la guerra de la Triple Alianza. Cuando un orden se rompe, no se reconstituye inmediatamente; de hecho la reconstitución de ese orden duró más de sesenta años, en el siglo pasado con guerras civiles y demás. Ahí es donde se forjan, más que los partidos, las divisas blancas y coloradas.

-O sea que el bipartidismo es un fenómeno de este siglo, según su opinión

-Los partidos se forman cuando se estructura el Estado, a partir de 1875, con Latorre, y la generación del 79, la generación fundadora de todos los paradigmas de nuestro Uruguay insular, con su inserción en el mercado de Europa Occidental. Ahí nacen los verdaderos partidos tradicionales del Uruguay, sobre el subsuelo de las divisas, que tenían elementos partidarios pero que no eran estrictamente partidos. Les llamo mas “comunidades de sangre” que partidos, mientras que a partir de Batlle y Ordoñez para el Partido Colorado y de la reorganización del Partido Nacional, a partir de Acevedo Díaz, del Directorio, y Luis Alberto de Herrera, las divisas pasan a la civilidad de un orden demo-liberal compartido. Se forma el Uruguay exitoso de 1875 a 1952; ochenta años de nuestro gran orden transatlántico, hecho sobre la exterioridad hacia la frontera oceánica, hacia el mundo europeo transatlántico. Ese mundo se empieza a romper en los años cincuenta, allí empiezan a surgir los distintos síntomas de un nuevo ciclo todavía sin nombre. La vieja bipolaridad se iba a ir descomponiendo. Esta descomposición comienza en la década del cincuenta con la aparición de un movimiento de clases medias rurales que le da la victoria al Partido Nacional en el 58. O sea se rompe el statu quo de la bipolaridad hegemónica que había constituido al Uruguay “Suiza de América”. No es que comenzara otra, era solamente un signo de la primera gran ruptura política, de la crisis del Uruguay trasatlántico. Pero es por un “tercer factor”, el ruralismo, que la bipolaridad empieza a “moverse”. El tercer factor que indica que la bipolaridad antigua se rompe, toma distintos rostros en la década de los sesenta se “generan” la Unión Popular y el FIDEL, surgen los tupamaros, y culmina en el Frente Amplio. Es digamos, la insurrección de las clases medias urbanas que descompaginan el sistema a tal punto que viene un nuevo tercer factor, el Ejercito, que se instala por sobre la bipolaridad, domina a esa bipolaridad. Por primera vez en la historia uruguaya el Ejército domina a la bipolaridad como tal. Es decir, es otro rostro de la crisis bipolar.

-¿El Ejército, se instala para solucionar esa descomposición de la bipolaridad?

-Suspende a la bipolaridad por más de una década. Es síntoma de que aquel Uruguay constituido por la trasmutación de la divisas en partidos de un orden demo-liberal, con sus bases en el mercado transatlántico, se rompe, porque ese mercado trasatlántico ya no le ofrece las seguridades antiguas, y el Uruguay no encuentra un ámbito en que reinsertarse. El país queda en vilo, y empieza a romperse el antiguo mundo, sin avizorarse otro. Aparecen utopías o pensamientos revolucionarios pero dentro del Uruguay insular. Todo se hace en la insularidad, no se hace en un contexto de reinserción real en un ámbito más amplio.

-¿Pero qué ocurre después de la dictadura y esa suspensión de la bipolaridad, cuando se reinstaura la democracia y llegamos al tripartidismo actual?

-Con la restauración democrática la bipolaridad cada vez está más amenazada por un tercer partido que es el Frente, pero se mantiene, y en ese entretanto se genera el gran hecho nuevo, dominante, que es la formación del Mercosur. Que se sanciona hace apenas cuatro años, y entra en vigor ahora. Pero que ya se ve que es el nuevo horizonte histórico sustitutivo de aquel horizonte transatlántico.

-Ese horizonte trajo consigo un tripartidismo bien arraigado en la sociedad uruguaya.

-Porque es la culminación de la crisis. El paroxismo de la crisis llega al umbral. Estamos al final del segundo gran interregno de la historia del país. Entonces, el asunto es, desde mi perspectiva, que como toda sociedad que logra una cierta regularidad, se expresa bipolarmente y no tripolarmente...

-Eso es lo que no veo como se estructura a partir de los resultados electorales.

-Claro, habría que reflexionar sobre la índole de cada uno de los partidos. En mi opinión, el único grupo que no es estrictamente un partido es el Frente, y agregaría, que es la única divisa viviente en el Uruguay contemporáneo.

-Es la divisa forjada por el dolor de la dictadura.

-Exactamente, me parece que los dos partidos liberales democráticos que con diferente tono formaron al país, se apoyaron en lo que llamo la “comunidad o hermandad de sangre” que sostenía no solo ideas, pensamientos, intereses económicos, sino una memoria colectiva de sufrimientos compartidos, guerras, exilios, victorias, en fin, vivida en cada familia que es lo que le dio el arraigo tan extraordinario a los blancos y los colorados. Todo eso formó el subsuelo vital en que se fundó la democracia liberal bipartidista exitosa en la “Suiza de América”.
Eso era la sorpresa de los que se llamaban “partidos de ideas”, o sea que no habían tenido la hermandad de sangre, que es esa hermandad histórico concreta, viviente, más comunidad que sociedad. Es decir, los blancos y los colorados eran dos comunidades de sangre que sostenían dos aparatos societarios políticos.

-En sus inicios la izquierda era un partido de ideas, la dictadura, la convierte, en su hipótesis, en una divisa viviente.

-Era un partido de ideas, porque su comunidad de sangre estaba con Europa, vino con la inmigración, su memoria de sangre fundamental estaba extramuros (porejemplo la Comuna de París), y podían verse a sí mismos como partidos de ideas, ante la irracionalidad de una hermandad de sangre. Ahora, la situación, relativamente se ha invertido, porque esos partidos de ideas tanto en su variante socialista-marxista, como en la variante social-cristiana, son las fuerzas que confluyeron a la formación del Frente Amplio. Y son los que van a sufrir más directamente el impacto de la dictadura militar, mientras que el Partido Nacional tiene un exiliado que es Wilson Ferreira y un asesinado que es Gutiérrez Ruiz, el Frente Amplio en su versión marxista, comunista es el que sufre el peso de la represión durante los doce años. Los victimados fundamentales de todo ese ciclo en el Uruguay fue, no todo el Frente Amplio, porque la Democracia Cristiana perdió empleos y ese tipo de cosas, pero no tuvo la persecución mortal que se concentró en el ala más izquierdista marxista. Eso genera en mi opinión, la primera comunidad de sangre moderna. Las comunidades de sangre, son típicas de los interregnos, porque son tiempos revueltos. La comunidad de sangre que emana en la segunda mitad del siglo XX es la del Frente Amplio, que pareció sintetizar en un momento, la máxima ideología con la máxima comunidad de sangre. Un momento muy fugaz, pues el derrumbe del muro de Berlín le hizo cambiar al Frente otra vez de naturaleza. Porque hay varios Frentes, no hay un solo Frente con tres o cuatro elecciones. En cada elección es un Frente diferente. El primer Frente del 71, tiene dos polos, por un lado el polo marxista hegemonizado por el PC, por el otro el polo demócrata cristiano y de Michelini que tenía una fuerza equivalente y una diferencia esencial con el otro polo. Entonces, era una coalición de partidos cuya bipolaridad era profundamente diferente. Mientras que al emerger de la dictadura, para las elecciones del 84, hay otro Frente en el que comienza la decadencia inexorable del PDC -se separa Juan Pablo Terra- porque en el fondo el Frente ya está hegemonizado por la atmosfera marxista, particularmente del PCU. Es decir, el PDC ya no es un polo verdadero sino que está supeditado, y por lo tanto comienza su descomposición como polo. Esto genera que el núcleo más fuerte electoralmente sea el PGP de Batalla, pero eso es aparente. La verdadera fuerza hegemónica y conductora estaba en el polo del PC, y en realidad, el PGP fue el refugio de los que no querían ser hegemonizados por ese polo, y que incluso abandonan al PDC herido ya de muerte.

-El PGP llevó adelante una profunda crítica a la vieja ideología de izquierda, quizá ese fue su mejor momento. ¿Cuál es su opinión?

-El PGP resiste, resiste a la hegemonización marxista, no lo resiste abiertamente el PDC. Lo resiste un polo que se socialdemocratiza, digamos, y se convierte en el refugio de todo el sector que no admitía la hegemonía de hecho del PC. Aunque el PC no le haya ganado electoralmente al PGP, era hegemónico, y el otro resistía. Así se demostró cuando para la otra elección siguiente del 89 se tuvo que ir. En el apogeo de la marxistización del Frente, es cuando cae el muro de Berlín. El Frente vive un instante fugaz, en el cual ideas y comunidad de sangre, están juntos. Un instante fugaz, porque se produce el derrumbe mundial del marxismo, y entonces el Frente se encuentra sobreviviendo. Sobrevive no por ser más un partido de ideas, porque las pierde, sino porque tiene la gran potencia de una “comunidad de sangre”. Incluso esto se ve en las encuestas de familia; en familias blancas o coloradas, la continuidad de los hijos es totalmente problemática, mientras que en la familias frentistas, la continuidad de padres a hijos es la más alta del país. En ese sentido digo que el Frente es la tercera divisa que aparece en el país.

-¿Pero, la única viviente, porque las otras dos?

-Claro, la más viviente, porque para las otras dos, la memoria termina en 1904, estamos muy lejos, son del siglo XIX. La divisa que se forma ahora como comunidad de sangre, que impli- ca una solidaridad mucho más honda que la de las ideas, porque implica dramas familiares, personales de toda índole. Esa es la enorme solidaridad, y la capacidad de expansión en sus hijos, del Frente, capacidad que no tienen más los otros dos partidos. Entonces, el Frente deja de ser en rigor un partido político. Ahora acepta los principios de su enemigo, acepta en principio los fundamentos demo-liberales del país, pues como es una catástrofe insólita la que pasó mundialmente en el 89-91, no se puede reconstruir una ideología total solo en cinco años. Eso es una hazaña que no puede hacer nadie. Porque este es un acontecimiento mundial impresionante que exige respuestas mundiales. Entonces es totalmente razonable que el Frente no haya podido sustituir su ideología hegemónica del año 89.

-¿El Frente se va encaminando hacia posturas socialdemócratas, al perder aquella ideología y convertirse en divisa?

-De hecho, pero no es su corazón. Todo esto se refleja en su representante que es Tabaré Vázquez. Desde mi punto de vista, Tabaré es una figura representativa, en tanto que es la emergencia de un caudillo cuando las ideas mueren. Tabaré, no es un hombre de ideas, en cierto sentido, no es casualidad que sea un médico. Es muy raro encontrar médicos que sean verdaderos políticos, y creo que él no tiene ninguna estructura ideológica coherente, ni ninguna visión coherente del Uruguay. Pero, es una figura serena, como médico, acostumbrado a la tragedia porque es oncólogo, irradia paz, seguridad, irradia una cosa cordial y firme. Como médico sus disposiciones se tienen que cumplir, tiene que infundir certezas.
Tiene todo eso, pero es un hombre sin formación política profunda, difícilmente la podría tener un médico full time, pero me parece que él pertenece a la generación que nace a la vida política con el gran impacto de la revolución cubana. El corazón de Vázquez, sin ser armónicamente marxista, es una mezcla de su primer amor político, cada generación recibe el sello de su primer amor, y éste sin duda fue Cuba, eso con retazos del frugonismo, retazos que le permiten acomodarse a la nueva situación, pero que están en contradicción con su corazón. Esa situación de Vázquez es representativa de la totalidad del Frente, y entonces es lógico que Vázquez lo encarne, en su contradicción lo encarna efectivamente.

-Quería preguntarle algo al respecto. Tras la elección queda una bancada dominada por Astori, que es bastante más sistemático en su pensamiento político. ¿Esto modifica la situación que ha reseñado? ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Exactamente, pienso que Astori representa el primer intento pos-derrumbe del muro para hacer del Frente un partido político, para reconvertir la “comunidad de sangre” en partido político. No le va a ser fácil, porque la comunidad de sangre no está exenta de ideas aunque sean inviables políticamente. Y lo sepa.

-¿No se pueden contradecir esas ideas de la “comunidad de sangre”?

-Construir un partido político es contradecir las ideas de la “comunidad de sangre”, esa es la paradoja destructora del Frente. Ese es el germen de autodestrucción que tiene el Frente.

-O sea que en su opinión el nuevo tripartidismo es el paroxismo de la crisis. ¿Pero ese tercero tiene el germen de su autodestrucción, dentro del nuevo horizonte del Mercosur?

-Exactamente, en el nuevo horizonte del Mercosur, y en el nuevo subsuelo de filosofía política que tiene que aceptar verdaderamente. El frente no puede hacer como hizo Vázquez en la polémica con Sanguinetti, se sonríe, cuando el otro le llama marxista, no contesta pero da entender que eso es un anacronismo, pero termina su discurso, en la inmensa concentración del Encuentro Progresista, diciendo “festejemos, festejemos, hasta la victoria siempre”, evocando al Che Guevara. Eso refleja la contradicción esencial del Frente, que intenta ser dos cosas juntas .Mientras sea eso no se puede formular como partido coherente. El PC era un partido perfectamente coherente en el Uruguay del 89, pero hoy con la votación que tuvo, es una extraordinaria Sociedad de Amigos de la Revolución Rusa. Ya no es más un partido, aunque tenga 70 mil votos, es una sociedad de amigos o de fieles.

-¿Astori es una alternativa de renovación, la gente quizá intuyó eso, y de ahí su espectacular votación?

-Creo que no solamente Astori percibe que tiene que convertir al Frente en un partido acorde al nuevo subsuelo filosófico-político, y a la inserción en el Mercosur. En ese sentido, me parece que es el más coherente en el Frente. Personalmente, pienso que Astori era un hijo intelectual de Gunter Frank, lo veía con un pensamiento abstracto que me parecía demasiado mecanicista y ahistórico , pero para mi sorpresa he visto que luego de la caída del muro de Berlín es él que se ha replanteado más radicalmente retomar los caminos posibles que ofrece lo real. Me parece que es el intento más novedosamente realista que hay en el Frente. En ese sentido, me parece que su pensamiento, como vitalidad, ha mejorado totalmente.

-Hay conclusiones suyas que no me quedan claras. Ud. dice que el Frente es la única divisa viviente, eso le da una fuerza hacia el futuro que le hace gozar de muy buena salud. No veo que sus contradicciones sean el germen de su autodestrucción, sino que estas se irán procesando No veo, entonces, para ir a la hipótesis de fondo como ese tripartidismo vuelve a ordenarse bipolarmente.

-Tratemos de explicar el asunto. La empresa de Astori es extremadamente ardua, de difícil victoria, pero inevitable. No solo es de Astori, también es de Vázquez. Paradójicamente, mientras Astori apela a la divisa que es el Frente, Vázquez apela al Encuentro Progresista, o sea intenta también una salida política nueva. En su contradicción, él es más frentista que Astori pero aspira también a salir. Intenta reenganchar con blancos, PDC, todos los elementos que de algún modo no pertenecían a la “comunidad de sangre” como tal, para poderlo “reidear” y convertirlo en una nueva dinámica. Porque el Frente como tal, carece de dinámica política como tal, aunque sea inmenso y aunque gane la elección. Si gana la elección le pegará un enorme susto a todos los Alfaro que haya en el Uruguay que casi son mayoría en el Frente. Y con buenas razones. La sola “comunidad de sangre” es solo capaz de explosiones emocionales, no de racionalidad política.

-Tanto Vázquez como Astori buscan renovar el Frente...

-Renovarlo, o sea convertirlo en partido real, capaz de cogobernar, gobernar y demás. O sea no tener un pensamiento totalmente dicotómico con los fundamentos del Uruguay. Porque antes el pensamiento dicotómico con el Uruguay, no era dicotómico con la URSS, que era un mundo real, pero ahora no, porque ese mundo se acabó. Ahora, sería puramente irreal, utopía anacrónica.

-¿Pero, entonces, como se reconstruye esa bipolaridad blanca y colorada, con un tercer actor de la importancia del Frente?

-La bipolaridad entre blancos y colorados no se va a mantener tal cual. Esta vieja bipolaridad se terminó, pero son los tres los que se terminaron. Y del amasijo de los tres va a nacer una nueva bipolaridad. Que podrá ser ni blanca, ni colorada, ni frenteamplista, o podrá ser blanca y colorada pero profundamente transformada.
Para imaginarse el futuro de hacia dónde se gestaría la nueva bipolaridad, uno tiene que apelar al esquema del círculo cultural que nos envuelve, en América Latina, y en el Uruguay en especial.
El ámbito político de América Latina, se puede comprender relativamente en pautas más cercanas a la Europa Occidental latino-germana que al mundo anglosajón. Las pautas de ese mundo europeo en la nueva situación mundial, y en consecuencia en la lógica política de América Latina, con el retomo real e intelectual a las economías de mercado, con mayor o menor amplitud del Estado y el mercado.
Pero esencialmente el esquema contemporáneo indica que hay una bipolaridad que tiene un referente que está presente en los dos polos. Un polo es la Socialdemocracia, el otro es la Democracia Cristiana, y algo que puede ser otro polo, pero que puede estar presente en los dos anteriores, que diría yo es el liberalismo.

-¿Qué diferencia hay entre la Socialdemocracia y la Democracia Cristiana?

-Es esencialmente un asunto de herencia y desarrollo de un mundo cultural diferente, aunque con propuestas políticas hermanas. El mundo de la DC se reconoce inserto en las tradiciones cristianas de Occidente, el mundo de la Socialdemocracia se reconoce mas, como un hijo de la Ilustración. Son dos talantes culturales distintos aunque sus formulaciones políticas son extremadamente similares. Incluso hoy, aquel subsuelo de divisiones hondas entre la socialdemocracia y la DC está roto. Por ejemplo, Jaques Delors, católico en Francia, sería el candidato socialista más popular, pero el viejo aparato del partido se opone a él. Pero que el viejo Partido Socialista francés tenga la posibilidad de que un católico sea su candidato, como sucesor de Miterrand, en términos antiguos sería insólito. Pero este fenómeno se repite en innumerables formas en todos lados. O sea la dicotomía religiosa que dominó el siglo XIX y parte del XX se ha terminado, en el sentido de que para ser socialista había que ser ateo, y para ser católico había que ser conservador. Esas cosas propias del siglo XIX, la historia ya las ha hecho polvo.

-¿La bipolaridad uruguaya va a seguir estos lineamientos: DC y socialdemocracia?

- Me parece que la bipolaridad en el Uruguay va a ser un polo socialdemócrata y un polo democristiano. Ese polo socialdemócrata llevado a su límite por la derecha es liberal, y el polo democratacristiano llevado a su límite por la derecha es también, liberal. Esa es la lógica que yo veo, es decir, el esquema organizador de esta bipolaridad que en realidad es una tríada. En Chile ya la DC y la Socialdemocracia son una bipolaridad pero que están cogobernando unidos, y en pacto con el liberalismo económico. Se van a dar múltiples variantes de este trípode para configurar las bipolaridades. Me parece que un esquema igual va a regir en nuestra inserción en el Mercosur. Creo que debemos preguntamos: ¿el Partido Colorado va a generar la socialdemocracia uruguaya? ¿El Encuentro Progresista va a generar la socialdemocracia uruguaya? No lo sé. ¿Se van a juntar ambas partes? No lo sé. Por el otro lado, uno ve que el otro desaparecido es el partido Demócrata Cristiano. En realidad en el Uruguay la DC es hija de la Unión Cívica, la cual nace en el apogeo anticlerical de Batlle y Ordoñez. Dice Secco Illa: los colorados están en contra los blancos no nos apoyan. Y hace falta, según ellos, un partido de defensa de la Iglesia atacada. Entonces la Unión Cívica nace de colorados católicos, que se van del Partido Colorado para defender a la Iglesia atacada. Pero ha habido un largo proceso de desconfesionalización, luego pasan a ser Democracia Cristiana.

-Yo creo que ya el nombre Democracia Cristiana, el nombre cristiano en la política es algo que la historia se lo ha llevado como nombre político, no como nombre cultural, no como subsuelo histórico-cultural de un partido político.

-En ese sentido, pienso que la DC encarna naturalmente en el Partido Nacional. Pero no como DC clásica que tiene un grado de confesionalidad más alto que el que tiene el Partido Nacional. El rostro DC cultural sería éste: Lacalle más cercano al liberalismo, y Volonté más próximo al rostro socialcristiano. Esta es un poco la forma en que se mueve el Partido Nacional.
No sé si va a ser esta la bipolaridad, o si va tener la forma socialdemocracia-liberalismo pero son las únicas razonables en el panorama contemporáneo. Se van a recomponer, el Partido Colorado, el Partido Nacional y el Frente o Encuentro Progresista en una bipolaridad con los fragmentos intermedios que no sé cuál es el nombre que van a tener. Si la bipolaridad antigua es capaz de tener la energía histórico-política de reformularse hondamente habrán sido fecundadas por el Frente para esta otra cosa, y si no el Frente será uno de los polos, pero convertido en partido político, que aún no lo es. Creo que la “comunidad de sangre” que es el Frente también refleja la angustia de los sectores de las clases medias uruguayas ante la inserción en el Mercosur, porque hay una sensación de desprotección. El viejo aparato clientelístico paternal en que nos formamos todos, el Estado benefactor clientelístico, típico del Uruguay se está deshaciendo, y deja a la intemperie estratos sociales, que no se caracterizan por ser una clase social dinámica ascendente. Al contrario, son sectores populares que añoran la pérdida de sus viejas seguridades, y que se incorporan a la “comunidad de sangre”. Me parece que este es uno de los factores que explican el crecimiento extraordinario del Frente. En ese sentido, una victoria del Frente en estas elecciones no hubiera sido deseable en absoluto; por el contrario, una victoria del Frente dentro de cinco años, seguramente sería en un Uruguay totalmente normalizado, en tanto ya está inserto, como una parte más del Mercosur, seguramente ampliado, e incluso con inserciones con la Unión Europea y otras zonas del mundo, que en mi opinión consolidarían el tipo de bipolaridad nueva.

-¿Un triunfo del Frente o Encuentro Progresista dentro de cinco años, no sería problemático o peligroso, en su opinión?

- En absoluto, porque estos cinco años son el final del interregno. Entonces el Frente que llega en el 2000, no es más este Frente. Es un Frente que si ha sobrevivido es porque se ha convertido en partido, y si no poco va a ser cuando el Uruguay sea una parte de una comunidad histórica ya formada y mucho más fuerte que ésta. Porque formada la comunidad que se inicia en Ouro Preto, las grandes crisis van a ser de la comunidad en su conjunto, o de los polos importantes de la comunidad que son Argentina y Brasil, no del Uruguay solo, estas serían agitaciones provinciales, disturbios en una provincia independiente.

-La última pregunta: esa bipolaridad rectora que Ud. visualiza entre socialdemocracia y Democracia Cristiana, que se tocan además en sus extremos con el neoliberalismo, Ud. sostiene el Partido Nacional tendería a identificarse con la DC...

-Por su subsuelo cultural...

-Por su subsuelo cultural religioso; esa DC que tendría dos vertientes: con Lacalle tocando el lado liberal, y en el caso Volonté el lado socialcristiano. Por otro lado, el Partido Colorado estructurando el polo socialdemócrata...

-El Partido Colorado, Astori, la Vertiente Artiguista, Michelini, en fin...

-¿Todo eso Ud. lo ve como la socialdemocracia?

-Claro, eso podría ser o que se descompone el Partido Colorado o que se descompone el Frente. Ese sería el cambio de naturaleza. O sale otra cosa que no es ni la una ni la otra.

-Sin embargo el Partido Colorado también tiene sectores liberales, aunque muy debilitados...

-Claro, es posible que se juntaran con el sector de Lacalle, creo que todo grupo que acepte el mercado se expone a tener un ala liberal, o si se quiere, más liberal.

-Sin embargo, hasta ahora, antes del triunfo abrumador de Sanguinetti, en la interna colorada, el Partido Colorado tenía fuertes sectores de derecha...

-Había sido el portavoz del liberalismo en el Uruguay; Jorge Batlle es el portavoz. Es el primero en ese rumbo, desde 1966, es él quien comienza con esta otra lógica, y en la que Wilson camina en sentido inverso. Se dirige más hacia lo que llamo Democracia Cristiana.

-¿En su opinión, tenemos de futuro una pugna interna entre esos dos sectores del Partido Nacional, y en cambio en el Partido Colorado ya estaría dirimido el pleito?

-No, no, nunca ningún problema se soluciona cuando hay en la sociedad la aceptación del presupuesto de que hay una economía de mercado y un Estado que tiene que representar las exigencias del bien común. Eso genera inevitablemente una tensión continua; esa tensión se va a reflejar en ambos polos, porque ambos polos aceptan ese presupuesto.

-De acuerdo, pero en el caso del Partido Nacional, queda claro que hay dos bloques, uno liberal y otro socialcristiano. En cambio, en el Partido Colorado la gran mayoría...

-No sé hasta qué punto, esta Millor, el mismo Sanguinetti no sé hasta qué punto se le puede decir socialdemócrata.

-¿Y al Encuentro Progresista usted lo ve reestructurándose hacia un partido social-demócrata?

-Creo que sí, o hacia una mixtura socialdemócrata democristiana que es perfectamente factible, Chile sería el ejemplo más cercano. 

Volver a la lista

Buscador en el sitio

Indicando palabras claves el buscador ordenará el material contenido en el sitio según la frecuencia en la aparición de la misma.

ALBERTO METHOL FERRÉ

ALBERTO METHOL FERRÉ

Biografía

Colabore!

Sugerencias, consultas, comentarios, envío de material nuevo.

Ver más

Este sitio reúne la producción intelectual de Alberto Methol Ferré. El material está clasificado bajo los siguientes ítems: Libros, Artículos, Conferencias, Cuadernos, Seminarios, Prólogos, Entrevistas, Artículos sobre Methol Ferré. Todo el material está disponible gratuitamente. Quien disponga de material que no se encuentre presente en el sitio puede colaborar a completarlo enviándolo al e-mail de contacto.