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UN CAUDILLO Y UN PASTOR

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¿Qué significa en tu opinión la visita del Papa a Cuba?
            Hay que analizar muy a fondo las condiciones de la visita, para desentrañar cuál es la lógica del futuro posible. Ante todo Fidel Castro, es dueño de las llaves de Cuba, de manera que la visita de Juan Pablo II ha dependido esencialmente de la voluntad de Fidel que le ha abierto las puertas. Entonces uno se interroga ¿por qué Fidel, en las circunstancias actuales, le abre las puertas a una personalidad de las características singulares de Juan Pablo II?
            A un pastor…
            Que es un pastor que tiene el carisma de convocar y llegar al corazón de las multitudes. Y a su vez con un enfoque que supone un abismo esencial con el marxismo-leninismo. ¿Qué le reporta desde el ángulo de Fidel esta visita, para su política y para el pueblo de Cuba? Si tenemos en cuenta que el hecho fundamental de la Cuba de los últimos casi cuarenta años es que la inmensa mayoría del pueblo cubano se ha identificado con Fidel. Fidel es el gran caudillo del pueblo cubano de las últimas tres décadas. Y ahora Fidel invita a alguien al que el éxito de esa visita, el sentido que pueda tener esa visita, para él mismo, es que ese gran pastor de multitudes cale efectivamente en las multitudes cubanas. O sea que ahora Fidel en este estadio no de fortaleza política sino de debilidad política, relativa, se le ocurra compartir nada menos que la base fundamental de su pueblo. Ha sido preferido por el pueblo y sólo el pueblo investirá un nuevo caudillo y no él. Es el pueblo el que encuentra los hombres aptos a su amor, y por ende capaces de representarlo. ¿Por qué Fidel le da espacio, lugar, no a un diplomático, no a un intelectual, sino a un hombre que se le va a instalar de algún modo en el corazón de su poder, que es el corazón de su pueblo? Esto sólo puede entenderse dentro de la lógica del gran derrumbe mundial del marxismo-leninismo encarnado principalmente por la URSS. Esa gigantesca derrota histórica, porque cierra una vía que parecía posible en la historia, hoy parece ser que, por lo menos por una larga temporada, es una ruta intransitable. Fidel era el comandante de un pequeño regimiento de ese mundo que se hundió, pero en realidad su regimiento nunca fue derrotado, fueron derrotados los mariscales rusos pero él no. Está derrotado pero invicto. Derrota por añadidura, le perdieron la batalla, pero él no la perdió.
            Se cayó el ejército al que pertenecía, pero el batallón está ahí.
            Eso da una singularidad a su situación que lo convierte en una especie de último mohicano mundial. Entonces ¿Cuáles son las vías posibles para…
            Perdóname la interrupción. Curiosamente invita a un Papa que fue un gran luchador contra el marxismo. Es el encuentro entre dos dinosaurios de la guerra fría, como algunos dicen.
            El mismo Fidel ha dicho que pensaba que el Papa Wojtyla no era el responsable del derrumbe sino que el régimen en su conjunto del socialismo real estaba carcomido por dentro. De manera que no piensa que haya sido lapidaria, específica la acción de este Papa, el problema era mucho más hondo aunque él no la siente tanto en relación a su pueblo.
            Por supuesto. Hablabas de las vías posibles…
            Entonces, hay dos ante la soledad de ese pequeño país sin fuerza, en un mundo que camina en su conjunto en una lógica totalmente diferente a la alternativa que intentó ser la URSS. Una vía final de tragedia o sea terminar heroica, sangrientamente, haciendo que el régimen acabe en un incendio, donde Fidel muera como un héroe y el pueblo cubano sea desmantelado por el hambre, por el encierro económico, etc. La otra una vía dramática pero no trágica. En algún instante pensé que Fidel iba a optar por la vía trágica, y eso me preocupaba mucho porque pienso que la política debe estar al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio de la política. Recuerdo el final del pueblo de Paraguay en la guerra de la Triple Alianza, donde cuando muere Francisco Solano López clama “muero con mi pueblo”. Mi angustia era que Fidel acariciara ese final.
            Te parece que la visita del Papa ha cerrado esa vía.
            Creo que esta visita muestra que Fidel es las antípodas del Che. Me pareció siempre que una de las diferencias entre el Che y Fidel era que Fidel amaba la vida -tenía el sobrenombre de “el caballo”, símbolo de una cosa enérgica, de poderío, vital- mientras que yo vi en el Che a un hombre atraído por la muerte. Fidel amigo de Eros y el Che de Tanatos. Confieso que prefiero a los amigos de Eros…
            Y por qué esta visita vuelve a reafirmarte en tu idea de que Fidel ama la vida…
            Porque esta visita demuestra un amor fundamental no por sí mismo sino por la vida de su pueblo. Me parece que estas últimas décadas hubo una inmensa identificación entre Fidel y la mayoría de su pueblo y hacía falta ante el mundo entero, discernir, separar, al pueblo de Fidel. Y Fidel se propuso hacer visible a los ojos del mundo, con la visita, que el pueblo de Cuba era en sí mismo, un en sí mismo, diferente de él. Me parece que el acto fundamental fue que Fidel aceptara que él es un momento de la historia de su pueblo, pero que no es su pueblo. Y en ese sentido cumple con las reglas máximas de un verdadero caudillo popular, que sabe que su heredero es su pueblo y ningún otro. Es un acto de grandeza devolver visiblemente la autonomía al pueblo, el ayudarlo a ser otro que el caudillo. ¿Y esto por qué? En primer lugar porque hace ostensible que todo bloqueo o agresión contra Cuba no es sólo contra un régimen, es también contra un pueblo, que no es idéntico y que puede ser muchas cosas. Segundo, sólo podría mostrar eso con la referencia a otro gran caudillo bajo la forma de pastor, alguien que tuviera el poder de congregar en otra cosa a su pueblo. No era él que inventaba a un otro, sino que era otro que por sí mismo era capaz y en sí mismo diferente de Fidel. Y ese es el objetivo fundamental de esta visita, con la cual Fidel demuestra su voluntad de presidir una transición con una claridad que no había estado tan presente nunca en los últimos años. Antes acentuaba los rasgos de resistente y no los de apertura. Por supuesto uno de los problemas fundamentales de Fidel era con qué interlocutores tratar la transición. Esta es la cuestión más grave. ¿Dónde están los interlocutores verdaderos? Porque nadie representa claramente a un partido político importante, nadie puede afirmar, salvo él, ser representativo de. Entonces uno de los problemas de orquestar la transición es encontrar interlocutores válidos, reales. O ayudarlos a nacer, porque todavía no existen con formas. O sólo están en Miami, pero no en lo principal, Cuba.
            Y el Papa es un interlocutor que no es rival político…
            Un primer interlocutor que arraiga en el propio pueblo y que no es un interlocutor político. O sea que la Iglesia puede servir de mediación con los interlocutores que vayan surgiendo, puede ayudar a promover los nuevos interlocutores y a la vez hacerlos entrar en el diálogo y no en la lucha a muerte. Comienza, entonces, el gran guerrero de los sesenta, a orquestar un camino de paz y de diálogo muy difícil, porque todos hemos visto la dificultad terrible de pasar de regímenes de economía planificada central total a economías de mercado en composición con el Estado y de un régimen totalitario burocrático a otro de libertades. Todos vemos que la Unión Soviética ha sido víctima de mafias de todo tipo, etc, etc. Así que esto es una amenaza que Fidel tiene que tener en cuenta, no es un acto mágico y puede haber un verdadero colapso de la sociedad cubana, no preparada. Necesita entonces que los interlocutores vayan creciendo en realidad. En síntesis me parece que Fidel encuentra en el Papa, primero, un interlocutor no político, o sea que no tiene la angustia de inmediatismo; segundo, es un interlocutor arraigado con los orígenes de la misma sociedad de Cuba que ha sido, mal que bien, con todas las insuficiencias que acaecen siempre, una sociedad de base cristiano-católica. Aunque eso estuviera desdibujado es un apelar a la fuente existente de algún modo de su propio país. Y cuando el marxismo-leninismo, como ideología mundial, se ha derrumbado y que la sociedad de Cuba educada en ese camino puede ser presa del escepticismo, incluso del nihilismo, en particular la juventud.
            Es decir que se derrumbó el mundo moral y político.
            Se derrumbó el mundo moral y político en el momento en que hace falta más entereza, la sociedad cubana sufre una crisis de valores sin antecedentes. Y Fidel sabe que la Iglesia es un elemento que va reforzar a la familia en Cuba, a los distintos tipos de sociedades intermedias. Va a ayudar a ir recomponiendo una sociedad civil que estuvo antes reabsorbida en una unidad de estado totalitario burocrático, y sin hacer un salto traumático. La Iglesia está también en Miami, donde está el exilio cubano, de manera que es un elemento de diálogo, de moderación, con los nuevos interlocutores. He conocido en el exilio cubano de los mejores organizadores del apostolado laico católico, tipos realmente excepcionales. Es decir, hay de todo en ese exilio tan amplio y tan numeroso, y de todas las clases sociales. Entonces, en ese mundo múltiple puede haber resentimiento, pero también hombres capaces que busquen la forma de contribuir, colaborar para encontrar una salida para el pueblo cubano. Además no hay porqué dar un salto de una economía planificada a una economía liberal. Es posible ir a formas de transición democrática con fuerzas que puedan ser social-demócratas en un sentido amplio. Incluyo en ese término político también a la democracia cristiana que es la rama cristiana de la social-democracia, que tuvieron de alguna forma el mismo origen que el marxismo como protesta contra una sociedad tremendamente injusta, que confiaba en el mercado como regulador absoluto de la economía y de la sociedad.
            No crees que el gran temor de Fidel es que si abre las puertas de Cuba inmediatamente van a caer bajo la égida de Estados Unidos. Por la gravitación natural.
            Pienso que en la misa tan hermosa en la plaza de la Revolución, el Santo Padre hizo mención especial a que Cuba pertenecía a América Latina y antes de irse lo reafirmó otra vez. América Latina tiene una gran responsabilidad. Creo que es esencial y que México, Colombia y Venezuela son los tres países cuya colaboración es fundamental, pero que toca al conjunto del Grupo de Río, que creo debe aceptar cuanto antes a Cuba, sin exigirle que ya tenga un sistema democrático, que es una exigencia abstracta que no toma en cuenta las profundas dificultades a superar.
            Consideras que es fundamental que América Latina apoye sin condiciones a Cuba.
            Creo que ha sido muy importante que las conferencias iberoamericanas hayan invitado, desde el comienzo, a Cuba. Eso ha sido uno de los aciertos básicos. Pero esto tiene que concretarse necesariamente con la incorporación de Cuba al Grupo de Río que es el órgano específicamente representativo de América Latina en su conjunto. Y en consecuencia debe estar allí Cuba. Eso se tiene que plantear con urgencia. Por otro lado no es posible admitir la dualidad de la política de Estados Unidos, que negocia con China para “fomentar los derechos humanos” indirectamente y no negocia con Cuba porque creen que así van a favorecer la democracia y los derechos humanos. Argumento contradictorio porque uno es un grandote y el otro es chiquito.
            América Latina se ha pronunciado en contra del bloqueo…
            La visita del Papa de algún modo pone de manifiesto el aislamiento de la mayor potencia mundial respecto al modo como está encarando sus relaciones con Cuba. Porque la Unión Europea, Rusia, Canadá y toda la América Latina repudia el bloqueo y la ley Helms-Burton. Sólo Israel y Uzbekistán apoyan la política dura de Estados Unidos.
            Fidel Castro entra en el último acto de su actuación, igual que el Papa, son hombres de un mundo que fue. Fidel brilla en el ocaso, de traje oscuro toma ese aspecto de un digno y sobrio caballero español con rostro tipo el Greco, una figura diferente a la del juvenil guerrillero con uniforme verde oliva, es un buen símbolo del inicio de una transición a la que no se le puede poner plazos perentorios y que deberá madurar de la mejor forma posible. Y el Papa, ha hecho quizás su último gran viaje misionero porque es un hombre al borde de sus fuerzas, con un agotamiento físico extraordinario que sólo ha podido trascender gracias a su espíritu de evangelizador. Ambos han mostrado una grandeza singular y una gran voluntad de servir a la vida del pueblo cubano.
            Y toda esta visita ha sido posible no sólo por el Papa, sino también porque la Iglesia, hace treinta años -en la misma época en que Fidel empezó su revolución- hacía la revolución del Concilio Vaticano II, que en su esencia es el Concilio que asume los dos grandes desafíos de la vida moderna, a los que la Iglesia no había respondido cabalmente: el desafío de la Reforma protestante y el desafío de la Ilustración secular. Pienso que el Concilio representa la asunción por la Iglesia de lo mejor de la Reforma y de la Ilustración. El Papa Wojtyla fue uno de los obispos activos del Concilio, que tuvo especial intervención respecto a la libertad religiosa. Esto le permitió decir en la misa de la Plaza de la Revolución, que un estado moderno no se podía configurar ni por el ateísmo ni por ninguna religión específica. Esto es hijo de una profunda evolución de la Iglesia.
           
 
            Finalmente, estamos en el año 98, a un siglo de la independencia de Cuba, de la guerra con España, y de la irrupción de los Estados Unidos como potencia mundial. Entraron en Cuba, en Puerto Rico, irrumpieron en Las Antillas, en Filipinas. Comenzó la presencia mundial de Estados Unidos en el siglo XX. También es la gran generación española del 98: Unamuno, Valle Inclán, Machado, etc. que son los que reanudaron los vínculos culturales profundos entre España y América Latina. Incluso recordar que a consecuencia de la guerra de la independencia en Cuba, de la conversión de Cuba en protectorado norteamericano, se genera el Ariel de Rodó, y el surgimiento de toda la generación del 900 con el latinoamericanismo que corresponde al siglo XX, que vemos ahora de algún modo fructifica en el Mercosur y la Comunidad Andina. Ese es el marco en que esta visita tiene que interpretarse y comprenderse. 
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ALBERTO METHOL FERRÉ

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